Afortunadamente para nosotros, estos maravillosos árboles todavía viven en una temperatura ideal para su reproducción y vida.
Justo la semana pasada disfrutamos de un maravilloso espectáculo en rosa, con Macuilís por todos lados. Desde cierta altura parecían nubes de algodón de azúcar rosa.
Una semana después, nuestros ojos se sintieron anonadados por el florecimiento del Guayacán. Maravillosa especie de árbol con flores amarillas que contrastan mágicamente con el verdor que inunda la planicie tabasqueña. Son nubes amarillas en la tierra.
Es momento de pensar si queremos que estos dos espectáculos sigan ocurriendo año con año, o si queremos poner en riesgo la vida de estos árboles que más que parte del entorno, son un pedazo importante de nuestra idiosincrasia tabasqueña.










1 comentarios:
Muy tabasqueño el asunto!
Publicar un comentario