Casi morimos


El sábado me sucedió algo muy chistoso. Bueno, en realidad no fue algo chistoso y me llevé el susto de mi vida. Y es que cuando a uno le sucede este tipo de cosas, en realidad se pone a reflexionar muchas cuestiones.

Decía que el sábado viví la experiencia más cercana a la muerte después de poco menos de 21 años cuando casi muero en un quirófano. Basta de alegorías. Venía tranquilamente transitando por el Periférico Carlos Pellicer con mi alma gemela, amiga y futura esposa cuando empezamos a notar un ruido extraño. El origen de dicho zangoloteo no pudimos distinguirlo hasta que, a la altura del Fraccionamiento Pagés Llergo, el auto se vino abajo de un lado y las chispas comenzaron a saltar. El volante me obligo a llevar el auto a una izquierda sin precaución, pero justo a tiempo le obligué a regresar a su posición. Paré unos 20 metros más adelante de la comunidad en cuestión en los carriles de alta, de alta circulación. Y los momentos de agradecer comienzan aquí.
Gracias, hermano de Abril, por ir a auxiliarnos. De verdad yo no sé qué habría hecho sin tu ayuda y la de tu esposa, pues en mi celular no tengo a nadie de mi familia, ni al mecánico, ni al de las pizzas. Ese señor, de verdad, hizo que la llanta volviera a entrar en su lugar y logró llevar el auto hasta mi domicilio local.


Gracias también al señor anónimo que después de casi dos horas fue el único ser humano en Tabasco que se dignó a ayudarnos a sacarle un virlo a cada llanta para poder poner la de repuesto. Personas como él son por las que vale la pena dar gracias de verdad.


Pero sobre todo, gracias, Abril, porque yo no sé que hubiera sido de mí sin tí a mi lado en ese momento tan espantoso de mi vida. Tú sabes más que nadie cúal fue mi reacción y después me hiciste saber que de miedo morías igual que yo. Y sin embargo, fuiste fuerte porque necesitaba que fueras fuerte y eso no tengo con qué pagartelo.


A mi nuevo círculo intelectual, gracias por amenizar lo mal que me sentí el resto de la noche al darme cuenta de que no sólo pude haber muerto en ese momento, sino que puse en riesgo la vida de alguien a quien aprecio y admiro mucho, que ya mencioné anteriormente.


Hasta hoy le conté a mi papá que casi me muero. Y me hizo ver tantas cosas de diferente forma. No me hicieron reír del asunto hasta al día siguiente, porque no fue un chiste para mí. Mas fue una lección para aprender a valorar quién soy y por qué es importante que esté aún aquí, con todos mis defectos. Pero, sobre todo, fue una señal para que YA ME COMPREN MI AUTO NUEVO.

5 comentarios:

*CaleidOscópica dijo...

jajajajaja. algo bueno saldrá entonces te esta experiencia.


te quiero Shavi!

(quítale esa madre de "verificación de palabra" a los comentarios es MOLESTO!!

::abichuela:: dijo...

Ay (snif, snif, lloro) tú sabes que mientras esté aquí para ti, seré lo que tenga que ser. Reiremos y lloraremos cuando sea necesario, cantaremos cuando no tengamos nada que hacer, hablaremos de libros, iremos al cine, seré yo contigo y serás tú conmigo por siempre. Pocas amistades como la nuestra, gracias a ti por haberme dejado conocer lo de adentro del fabuloso Mickey Mouse :)
Te quiero mucho, y estoy orgullosa de estar a tu lado.

Aby (:

::abichuela:: dijo...

Por cierto que mi hermano no vea esa foto jajajajaja besos!

Eva María Ashanti Zaragoza Marín dijo...

Felicidades por tu auto nuevo!

ahora si, te firmé.
Are you happy now?

*CaleidOscópica dijo...

bienvenido Chetito!