Es bien sabido por todos que México sufre un rezago educativo inmenso y que en ello influyen diversos factores, desde el hecho de crear en casa los buenos hábitos como el de la lectura, hasta el propio interés legítimo por conocer. Pero uno de los elementos fundamentales en la educación es el maestro.En épocas no muy alejadas a la nuestra, los maestros eran toda una institución de respeto y sabiduría y sus métodos de enseñanzas iban de lo tradicional a lo alternativo, pero con buenos resultados siempre. Por alguna razon los padres de mi generación saben un poco de muchas cosas y de sus asuntos saben demasiado.
Tristemente, eso ya no es así en México. Sin embargo, creo que se ha retomado un paso primordial para reforzar el sistema educativo de nuestro querido país.
El fin de semana pasado, se aplicó un examen magisterial en el cual miles de maestros luchan por una plaza en una de las muchas escuelas de eduación básica de la federación. Finalmente, de miles, sólo unos cuantos pasarán a formar partes de las filas del magisterio. ¿Y quiénes serán esas mentes? Pues únicamente los mejores puntajes de dicha prueba.
Qué bueno que se haga, puesto que hoy en día existen seres que se hacen llamar maestros sin tener una pizca de idea de lo que están haciendo. La base que forma a toda sociedad es la educación. Un pueblo educado es un pueblo que se supera y esto no es posible si seguimos dejando que gente mediocre se pare enfrente de miles de alumnos a contar chistes. Qué bueno que se hace para la eduación básica y espero que muy pronto se aplique a los diferentes niveles educativos y muy especialmente al superior, pues es el punto culminante de preparación para enfrentar los retos de la vida laboral.



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