Vitamina E para la vejez


En este mundo bipolar, existen diversas cosas que hilan de extremo a extremo. Ideologías, culturas, creencias, distancias, arriba, abajo. En un extremo del mundo está la niñez, la infancia, la juventud, mientras que en el otro se encuentra la adultez, madurez o vejez.

Es chistoso darse cuenta cómo los años van pasando obre uno, cómo nuestros pensamientos van cambiando, pasando de ser irreales a ser completamente realistas. Cómo lo que en un principio nos asombraba de pronto deja de asombrarnos.

Varias veces he discutido aquel fenómeno de la capacidad de asombro. Y no deja de asombrarme el hecho de perder el asombro. A veces el conocimiento nos nubla la vista más que cuando no conocemos prácticamente nada.

Quizás, entonces, el conocimiento sea una porquería. Quizá no lo sea.


Desde el momento en que nacemos, estamos predestinados a envejecer. Con gracia algunos y otros no tanto. Pero todos con una sabiduría que sólo la vida nos da. No es el hecho de leer más, sino el de vivir el momento lo que los hace grandes. Con sus arrugas, con su mirada caída, con sus dolores de cadera o sus problemas renales.


En algún momento de nuestras vidas, necesitaremos tomar Vitamina E. Sí, aquella que dice luchar contra los signos de vejez. Pero luchar contra un mero signo no te hará más joven, simplemente te verás más joven. Y lo que realmente importa al final es compartir la experiencia de haber llegado a tener tantas arrugas en la cara y tener las manos gastadas.

No menospreciemos a nuestros sabios abuelitos. Podemos aprender tanto de ellos que el quizá poco tiempo que les queda de vida no será suficiente para absorber lo que ellos nos puedan dar.


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